martes, 21 de febrero de 2012

Crítica de "El arte de no decir la verdad", de Adam Soboczynski

portada de El arte de no decir la verdad, de Adam Soboczynski


Este libro de Adam Soboczynski es una colección de Relatos
¿Cómo empieza?
"Una situación peliaguda: alguien está enamorado de uno, pero uno no le corresponde. En un caso así, la cortesía obliga a proceder con delicadeza.
Pongamos que usted es un hombre. En la fiesta de cumpleaños de una vieja amiga suya, hacia la una de la madrugada, conoce a una mujer. Ya está comprometido, pero la mujer lo ignora, y usted tampoco se apresura a revelarle que sale con alguien que esa noche se ha quedado en casa por culpa de un ligero resfriado. Tiene dos motivos para ocultarle esta información: por un lado, no hacerlo sería tomado como una ofensa. Una breve mención a la persona con la que comparte su vida sería una manera tosca de dar a entender a la mujer de esa noche que se ha percatado de su interés por usted. Por otro lado, oculta su relación porque el encuentro no está desprovisto de cierta tensión incipiente que a usted, por lo menos durante las horas que dura una fiesta, le apetece saborear."
(Relato: "Cómo rechazar consideradamente a las mujeres enamoradas").
Nota: puedes leer los 2 primeros relatos en la web de Anagrama

¿Qué cuenta?
Un auténtico tratado sobre el arte del fingimiento condensado en 33 brillantes y provocativos relatos. Adam Soboczynski nos demuestra que hoy en día no hace falta ser auténticos, sino tan solo fingir para parecerlo. Una herramienta para desenvolverse con éxito en la vida afectiva, laboral y social en pleno siglo XXI.

El relato
"Nunca parecer perfecto", que expone cómo tener éxito en una entrevista de trabajo. Según se dice, el candidato deberá dejar caer de forma consciente un par de muestras de inseguridad. Asegura que lo peor que podemos hacer -mucho peor aún que dejar una mala impresión-, es dejar una impresión demasiado buena, pues «pocas cosas complacen más a los jefes que las pequeñas inseguridades.»
A la pregunta de «¿Cuál diría que es su punto débil?», se debe contestar tras una pequeña pausa. Una pequeña pausa que sugiera una reflexión espontánea. La reflexión, a su vez, indica que la pregunta es inteligente y oportuna, cosa que halaga al que la ha formulado. Además, una pequeña reflexión insinúa la búsqueda sincera de una respuesta franca. Llegado este momento, con voz segura y cierta gravedad, se deber responder que, de vez en cuando, uno es demasiado impaciente, pero que se esfuerza por mejorar ese aspecto de sí mismo. 

El fragmento
"Hay personas que, a la pregunta de qué tal están, responden: «¡A ti qué te importa!» Y las hay que dicen: «Mi marido me abandonó hace una semana; desde entonces bebo una botella de tinto diaria y mi jefe me ha llamado la atención porque apesto siempre a alcohol. ¿Qué tal estoy? ¡Estoy mal!»
¡Qué sinceridad, qué crudeza! No, mejor atengámonos a la costumbre anglosajona y, cuando nos pregunten qué tal estamos, respondamos simplemente: «Bien.»"
(Del Relato: "Cultivar buenas maneras", p 135)

¿Por qué tienes que leerlo? 
Porque el mero título de algunos de los relatos invita a saber más; ejemplos: «Mostrarse moderadamente modesto», «Hacerse el ofendido de vez en cuando», «Coquetear con la propia complejidad».
Porque el texto está salpicado de citas de ilustres moralistas como Baltasar Gracián o François de La Rochefoucauld, que aportan solidez y trascendencia al conjunto.
Porque estás ante el tratado sobre la corrección y el saber estar más incorrecto que has leído en mucho tiempo: puro cinismo para la vida moderna.

Alguna curiosidad para acabar
El autor recibió en 2005 el premio Axel Springer, que reconoce el talento de jóvenes periodistas. 

Título: El arte de no decir la verdad
Título original: Die Schonende Abwehr Verliebter Frauen
Editorial: Anagrama (Panorama de Narrativas)
Traductor: Francesc Rovira
Año original: 2008
Páginas: 192
ISBN: 978-84-339-7567-6

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