miércoles, 2 de julio de 2014

Crítica de "1984" de George Orwell

Portada de 1984 de George Orwell

Novela del escritor George Orwell
¿Cómo empieza?
"Era un día frío y luminoso de abril y los relojes estaban dando las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en un esfuerzo por escapar al desagradable viento, pasó a toda prisa entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no lo bastante rápido para impedir que se colara tras él un remolino de polvo y suciedad. 
El vestíbulo olía a col hervida y a esteras viejas. En un extremo habían colgado en la pared un cartel coloreado y demasiado grande para estar en el interior. Representaba solo una cara enorme de más de un metro de ancho: el rostro de un hombre de unos cuarenta y cinco años, con un espeso bigote negro y facciones toscas y apuestas."

¿Qué cuenta?
1984 presenta una sociedad asfixiante donde el Partido somete a un estricto control a la población, un mundo opresivo y brutal donde solo cabe obedecer y donde los hijos no dudan en delatar a sus propios padres. Pero Winston Smith ha decidido rebelarse contra la maquinaria del Partido, encarnado por su máxima figura: el Gran Hermano (o Hermano Mayor, según esta traducción). El planteamiento y, sobre todo, las consecuencias de esta lucha contra el poder convierten a 1984 en una de las novelas más fascinantes de todos los tiempos.

El personaje
Winston Smith que, con la ayuda de la inescrutable Julia, se propone destruir el Partido desde el interior.

El fragmento
"El piso de los Parsons era más grande que el de Winston e igual de sombrío, aunque en otro sentido. Todo tenía aspecto de estar abollado y pisoteado, como si acabara de pasar por allí algún animal grande y violento. Tirados por el suelo había toda clase de objetos deportivos -bastones de hockey, guantes de boxeo, un balón deshinchado y un par de pantalones cortos sudados y vueltos del revés-, y sobre la mesa había un montón de platos sucios y varios cuadernos escolares muy manoseados. En las paredes había banderas rojas de la Liga Juvenil y de los Espías, y un cartel a tamaño natural del Hermano Mayor. Se notaba el acostumbrado olor a col hervida que predominaba en todo el edificio, aunque allí estaba mezclado con un acre olor a sudor de alguna persona que -uno lo sabía nada más olerlo, aunque era difícil saber cómo- no se hallaba presente en ese momento." (p 29)

¿Por qué tienes que leerlo? 
Porque 1984 es uno de los libros más influyentes del siglo XX, una lectura desasosegante, que presenta la imagen de una sociedad opresiva no tan alejada de la nuestra. 
Porque la novela suele clasificarse como una de las tres mejores distopías de la literatura, junto con "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury y "Un mundo feliz" de Aldous Huxley.
Porque en 1984 hay ideas maravillosas, como la imposición por parte del Hermano Mayor de un nuevo idioma, la nuevalengua, una suerte de reducción del léxico a su mínima expresión destinada a manipular a las masas, y que se basa en que lo que no puede ser escrito no puede ser pensado: 
—La destrucción de palabras es muy hermosa. Por supuesto, lo que más sobran son verbos y adjetivos, pero hay cientos de sustantivos de los que se puede prescindir. Y no solo por los sinónimos, sino también por los antónimos. Al fin y al cabo, ¿qué justificación tiene una palabra que no es más que lo contrario de otra? Cualquier palabra incluye a su contraria. Fíjate, por ejemplo, en la palabra «bueno». Si tenemos esa palabra, ¿de qué nos sirve «malo»? «Nobueno» es igual... incluso mejor porque es exactamente el contrario mientras que la otra no lo es. O, si lo que quieres es reforzar la palabra bueno, ¿para qué queremos toda una serie de palabras vagas e inútiles como «excelente», «espléndido» y otras parecidas? «Masbueno» ya significa eso, o «doblemasbueno», si quieres algo aún más claro. Por supuesto que ya usamos todas esas formas, pero en la versión final de la nuevalengua serán las únicas. Al final todo el concepto de bondad se limitará a seis palabras —en realidad una sola—. ¿No ves lo hermoso que es, Winston?
Alguna curiosidad para acabar
La novela iba a llamarse "El último hombre en Europa" (The Last Man in Europe), aunque los editores decidieron cambiarlo por 1984, en referencia al año en el que se desarrolla la historia.

Título: 1984
Título original: Nineteen Eighty-Four
EditorialDeBolsillo
Año original: 1949
Páginas: 352
Traductor: Miguel Temprano García
ISBN: 978-84-9989-094-4

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